17 de noviembre de 2011

Domingo 34 del T. O. -A-: Jesús es rey

"... cada vez que lo hicisteis con uno de estos..."
 
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 25, 31-46


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-- Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 
Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." 
Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" 
Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." 
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." 
Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" 
Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

Vídeo:

http://youtu.be/KPTwy_9n6zE



Reflexión para el domingo:

TIEMPO DE REINADO DE DIOS… Y DE ELECCIONES
Esteban Díaz Merchán, OD. 
 
Me encanta el arte románico. Esa capacidad de sintetizar las líneas de fuerza en la arquitectura, su solidez sin quebranto. La escultura redonda, casi plúmbea, robusta, sin sobrantes. La pintura simple, arquetípica, delimitando las escenas con ingenuidad casi infantil. El románico me ofrece lo esencial, es el arte de lo básico. Y la escena del evangelio de este domingo en Mateo 25 me hace pensar en lo “esencial y básico” del mensaje de Cristo en su evangelio: el amor a Dios pasa sí o sí por el reconocimiento del prójimo más debilitado. Siguiendo con la imagen del arte románico, recuerda alguna figura del Pantocrator, mirando con intensidad a los fieles desde el ábside y esperando una respuesta adecuada a la pregunta: ¿me amas en tus hermanos más pobres? Delante de su mirada somos invitados a hacer un balance de nuestra existencia, a un examen de nuestras miserias y de nuestros esplendores, a un juicio sobre nuestras obras o nuestras omisiones.
 
Cerramos el año litúrgico en esta solemnidad de Cristo Rey. Esta solemnidad es reciente. Fue instituida por Pío XI en 1925, y quiere recordar una categoría esencial de la predicación de Jesús: el Reino de Dios, su mensaje de justicia, amor y fraternidad en medio de lo humano. Lo divino que ofrece cauces de auténtica humanidad. Con este simbolismo del Reinado, de la primacía, del protagonismo de Dios, el creyente es invitado hoy a recuperar el sentido profundo de la historia. Nuestra existencia personal, y de toda la humanidad a los largo de las épocas, es para el bien, para la felicidad. Dios salva nuestros días ofreciéndonos las claves de lo auténtico.
 
En el solemne escenario en que el evangelista Mateo sitúa el juicio final, que será un examen total sobre el amor al prójimo, Dios se identifica y encarna en los pobres, en los hambrientos, en los forasteros, en los enfermos, en los encarcelados. Cada uno de nosotros, simples discípulos de Jesús, lo sabemos y deberíamos actuar en consecuencia. Estamos llamados a conformar nuestra vida según las exigencias del Reino. En el amor gratuito y universal hacia los más pequeños y pobres se vive la relación vital, con Cristo.
Las lecturas de este último domingo del Año litúrgico nos alejan de toda fácil frivolidad. Al comparar la página evangélica con la profecía de Ezequiel (primera lectura) se advierte cómo los evangelistas aplicaban a Jesucristo lo que el Antiguo Testamento decía de Dios, el Pastor o Rey que ha de juzgar a su Pueblo. Y en todo el capítulo 15 de la primera carta a los Corintios el apóstol expone extensamente el misterio de la resurrección universal: una victoria de Cristo en el devenir de la humanidad.
 
No siempre tenemos oportunidades claras para hacer valer nuestro deseo de cómo queremos que sea nuestro mundo, nuestro entorno social. Este domingo de elecciones generales tenemos una singular oportunidad de construir políticamente nuestra tierra, nuestra convivencia y tantos temas esenciales de la sociedad española en estos duros tiempos de crisis también económica. Hemos de buscar coherencia entre nuestro ser ciudadanos responsables y creyentes comprometidos con el Reino de Dios y su estilo de vida.
 
Cada tiempo de elecciones parece un tiempo de gangas y los candidatos ofrecen beneficios inesperados. Contra la promesa fácil, como electores, debemos considerar la confianza que nos inspire el compromiso del candidato elegido y su comportamiento contrastado anteriormente. Contra el vicio de la descalificación y el ataque del adversario, debemos valorar un comportamiento centrado en la defensa, explicación y justificación de los propios programas. Frente a la credulidad y simpleza de los electores (donde los ciudadanos parecemos personas fáciles de seducir), busquemos apoyar trayectorias comprometidas con la mejora de los derechos de todos los hombres y mujeres. Llegado el día de las elecciones enfrentémonos a la irresponsabilidad o el pasotismo, reflexionemos y analicemos los programas ofrecidos, pues es obligación nuestra ahondar en ellos. Todo ello nos llevaría a considerar el respeto que merece el elector que decide, como ciudadano, y la limpieza del proceso, por encima del desprecio con el que querríamos castigar al contrario.
 
Buena semana a todos, especialmente a quienes votáis por primera vez.
 
Buen provecho.
 

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