22 de marzo de 2009

Fallece don José María Ambrós,OD

D. José María Ambrós Rigol

14 diciembre 1922 – 21 marzo 2009

D. José María Ambrós Rigol nació en Corbera (Barcelona) el 14 de diciembre de 1922. Ingresó en el Aspirantado de Salamanca en 1945, tras haber realizado los estudios de humanidades, filosofía y teología en el Seminario de Barcelona. En Salamanca concluyó los estudios teológicos con la licenciatura (1948). Posteriormente en Estados Unidos hizo dos masters: uno en Educación (Master of Arts) en Fairfield University de Connecticut en 1967; y otro en Filología española en Saint John’s University de New York en 1970. Realizó la consagración a la Hermandad el 16 de julio de 1947. Fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1946 en Salamanca por Mons. Francisco Barbado Viejo, incardinándose en la archidiócesis de Barcelona. Ejerció su ministerio sacerdotal en el Seminario Pontificio de Tarragona como prefecto de 1947 a 1949; en el Seminario mayor de Valladolid, también como prefecto, el curso 1949-1950; en el Seminario mayor de Barcelona de 1950 a 1956 como vicerrector; de 1956 a 1961 fue rector y profesor del Aspirantado menor en Tortosa; en el Aspirantado menor de Salamanca estuvo destinado de 1961 a 1963 como profesor y además realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca; en 1963 fue destinado a México, pero en una escala en New York, cambió su destino a Estados Unidos; y de 1963 a 1972 fue Director espiritual y profesor del Seminario Holy Apostles de Cromwell; de 1972 a 1976 fue Director del Aspirantado de Washington, del Sol Vocational Institute, editor de B.I.I.V. (Boletin International Information on Vocations), compatibilizando algunos servicios de la Delegación (fue secretario de 1970 a 1972; y administrador de 1972 a 1975); de 1976 a 1993 fue Director del Apostolado hispano de la diócesis de Arlington; el curso 1993-1994 fue de nuevo Director del Aspirantado de Washington; de 1994 a 2000 fue Director espiritual del Aspirantado de Washington; en el año 2000 fue destinado al Hogar “Mosén Sol” de Tortosa; y desde el 2003 al Hogar “Mosén Sol” de Majadahonda (Madrid).

Falleció en la paz del Señor el día 21 de marzo de 2009 a las 11h en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid a consecuencia de una neumonía con complicaciones cardiológicas, por lo que había ingresado de urgencias el día 17 de marzo.

Volvemos a Dios: 4º de Cuaresma


“Dijo Jesús a Nicodemo: Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que el mundo se salve. Él no mandó a su Hijo para condenar al mundo”. San Juan, cap.3.

¿Quien informó al evangelista sobre ese encuentro allá en Jerusalén? Porque allí estaban solamente el Maestro y Nicodemo, bajo una noche arropada de sombras. Pero quizás este magistrado judío, que más tarde pidió el cuerpo del Señor para sepultarlo, pudo luego compartir su experiencia de Jesús con los discípulos del Resucitado.

El diálogo de aquellos dos rabinos se extendió sobre diversos temas, de los cuales san Juan nos presenta un resumen. Aunque resalta en su relato, una idea central que podemos llamar El Manifiesto de Jesús. Si el Señor lo hubiera proclamado ante la multitud que le seguía, nadie lo hubiera captado claramente. Si lo hubiera presentado a los Doce, algunos de ellos no hubieran comprendido.

Resolvió entonces explicarlo ante un hombre que además de honrado, era un judío ferviente: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que el mundo se salve por él. Él no mandó a su Hijo para condenar al mundo”. En tiempos de Jesús ciertos líderes habían convertido el judaísmo en una telaraña de preceptos, ante un Dios exigente y justiciero. Algo muy lejano de la intención de Moisés y los profetas. Pero el Maestro desbarata este esquema, señalando la razón fundamental por la cual Dios se hizo hombre. “Por nosotros y por nuestra salvación”, rezamos en el Credo. Fue enviado por Alguien al cual definirá luego san Juan como Amor sustancial. Y su tarea será hacernos sentir que Dios nos ama. Pero este amor no puede ser algo teórico. Ha de ser comprendido y vivido por cada hombre y mujer de cuantos pisamos el planeta.

Repasamos cómo insiste el Señor en el amor del Padre y en la salvación que Él nos trae. Basta leer las tres parábolas del capítulo 15 de san Lucas: La oveja perdida, la moneda extraviada y el padre misericordioso. Y las frecuentes expresiones de Jesús: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Alguna vez en la vida a cada mortal se le plantea el dilema de creer o no creer. Antes llamábamos ateos a quienes rechazaban todo ideario religioso y el estilo de vida consiguiente. Hoy, apoyados en el Manifiesto de Jesús, vale presentar al hombre contemporáneo otra disyuntiva más honda, más creativa, más conmovedora. Es necesario escoger entre dejarnos amar, o rechazar el amor infinito que Dios ha manifestado en su Hijo.

Alguien comentaba a sus amigos: “Yo hacía treinta y dos años que no pisaba una Iglesia. Pero me detectaron una enfermedad terminal. Entonces busqué a mi párroco, y entre los dos arreglamos la maleta. Ahora me paso las horas diciéndole al Señor que me perdone, pues he sido un gran pecador”. Otro sacerdote que lo escuchó le dijo: “No pierdas tiempo diciéndole al Señor lo que Él ya sabe. Aunque la memoria de Dios en relación con nuestras culpas, dicen que no es muy buena. Trata más bien de sentir todo el amor que Dios te tiene y así podrás aguardar sin angustia el día del encuentro”.

Gustavo Vélez, mxy

18 de marzo de 2009

Volvemos a Dios::: José


Hoy no quería poner ningún texto de tal o cual persona. Hoy solo quería hablar de José. Y la verdad es que tampoco se puede decir mucho. Los evangelios nos narran poco o nada de él. Se intuye que José de Nazaret era una persona mayor cuando es desposado con María. Y que lo pasa mal cuando ve que su futura esposa queda embarazada y no de él. Que muestra una fe inquebrantable en Yahvé y confianza en su esposa y que hace a Jesús hijo suyo, y que como tal le ama, le riñe, le busca en el templo, le proteje en Egipto, le enseña el oficio…
Imaginamos a José muriendo en brazos de María y Jesús, siempre anónimo, con un corazón enorme que acogió a Dios y se abandonó a Él.
Me imagino a José enseñando a Jesús, llevándolo a la sinagoga, recitándole cada mañana “Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios”, pronunciando las palabras rituales en las cenas de Pascua, viajando a Jerusalén, llevando la niño en brazos…

No sé muy bien por qué, pero un Operario, Pedro Ruiz de los Paños, mártir y Beato, estando destinado en el seminario de Almería, según me ha contado Agustín (aunque no me lo ha asegurado) instituyó la fiesta del Seminario en el día de San José. Y San José es patrón de las vocaciones sacerdotales…
San José es padre de abrazo grande que nos acoge a todos. Y no es mal modelo para cualquiera que haya sentido la llamada al sacerdocio: anónimo, sin buscar el podio, sin grandes alharacas, amante y amado de Dios…

“Sea el lirio de José nuestra bandera”

Pues eso. José acogió a Dios, le hizo de padre en la tierra, le abrazó… Y un día, volvió a Dios…

16 de marzo de 2009

Volvemos a Dios::: 3º de Cuaresma

El tío Domingo en realidad era tío-bisabuelo mío y vivía encima de “Ulloa Óptico” en Carmen 14 (Calle de Madrid). Todos los sobrinos-biznietos le íbamos a visitar los domingos y él nos daba a cada uno una peseta, cantidad muy respetable en aquellos tiempos. Menos espléndido era le abuelo Pepe, como buen gallego, que nos daba diez céntimos por cada regadera que le llevábamos desde el estanque se atrás del jardín hasta donde él regaba las flores, en Pozuelo. ¿Era nuestro amor al tío Domingo y al abuelo Pepe un toma-y-daca…? Creo que no… Digo, espero que no…

Nuestro Padre Dios quiso dar al hombre una ley que no fuera un toma-y-daca, si no una verdadera ley de amor y de respeto, entre el hombre y Dios y entre los hombres entre si. Y ahí están los mandamientos, normas que debían regular las relaciones en la gran familia humana y también reconocer que el Padre Dios, como el tío Domingo o el abuelo Pepe, les prometió alguna pesetilla con aquello de la Tierra Prometida

Pasaron muchos siglos y aquella ley de amor se convirtió en pura ley mecánica: unas inflexibles normas de tráfico. O peor, porque las normas de tráfico, no prometen premios y sólo nos acarrean multas y pérdidas de puntos en el carné de conducir. Pero en la ley de Dios interpretada por los legisladores se prometía premio por el sólo cumplimiento externo, de ayunos, de sacrificios, de limosnas al templo.

Y así encontró Jesús la religión y el templo. La Casa de su Padre, levantada para que los hombres vinieran a visitarle como hijos, como los biznietos del tío Domingo. Pero en esa Casa del Padre se había levantado una muralla de sórdidos intereses entre el pueblo sencillo y Dios: las mesas de los cambistas, las jaulas de palomas, los rebaños de corderos, los abultados bueyes… Era una muralla que no dejaba ver al verdadero Dios, Padre cariñoso de todos. Al mismo Dios le habían dado la apariencia de mercachifle y eso ofendió al Hijo de Dios, que conocía la generosidad sin límites de su Padre.

Y ofendido en lo más íntimo de su corazón de hijo empujó aquella muralla de mesas, jaulas, corderos y bueyes, porque todo aquello era como cobrar a los hijos una entrada para ver a su propio Padre. Como si la tía Paulina, mujer del tío Domingo, nos hubiera cobrado a nosotros una pesetilla por venir a verle.

(P. José María Maruri, SJ)

Y nosotros volvemos la cara, la vista y el corazón a Dios... Intentemos derribar muros que nos separan de él, o meros puestos de mercado, todo lo que nos aleja de su ser amor, lo que nos separa... No confundamos el Templo con un Mercado. Y no hablamos del Templo donde celebramos, sino nuestra vida como cristianos...


9 de marzo de 2009

Volvemos a Dios: 2º de Cuaresma

Un Dios que alienta y sostiene, un Jesús que da esperanza a sus discípulos, a sus amigos; eso es lo que nos muestra el Evangelio de este domingo.
Jesús sube a orar al monte Tabor con Juan, Pedro y Santiago, los mismos tres que después le acompañarán al huerto de Getsemaní. Y lo hace para mostrarles cómo es plenamente, para mostrarles la gloria de su ser Dios.
En el capítulo de Lucas en el que no narran este momento, se nos cuentan previamente dos hechos. La llamada, la invitación de Jesús a seguirle, el envío a proclamar la Buena Nueva. Después, el anuncio de la Pasión: todo esto nos va a hacer pasar por un trago amargo, y a mí y a algunos de vosotros, por la cruz. No les oculta nada, es sincero, no engaña…
Y finalmente, la transfiguración. No les deja abandonados a su suerte, quiere que mantengan la esperanza y les muestra que todo tiene una razón de ser…
En la adaptación del Evangelio que se usó en la convivencia de este fin de semana en Los Molinos, decíamos a los muchachos: “pudieron ver todo aquello, y lo grande que parecía Jesús, y que nada malo podía ya pasarles”.

Pues bien. Sigamos caminando hacia la Pascua con esa esperanza del Tabor. Con esa luz. Volviendo a Dios sostenidos por Dios mismo…

AQUÍ OS DEJO LA REPRESENTACIÓN DEL EVANGELIO EN LA CONVIVENCIA

2 de marzo de 2009

Volvemos a Dios 1:::1º de Cuaresma...

Hoy, como reflexión, solo una canción: la que ha cantado elcoro como Salmo en la misa de 12.30...

Mi alma yo jamás la venderé
aunque me vengan a ofrecer
la inmensidad y la riqueza.
Me quedaré con la pobreza.
Mi alma yo jamás la venderé.

Quiero vivir intensamente
con mis paisajes, con mi gente,
con la alegría en una mano
y la trsiteza en la otra mano.
Mi alma yo jamás la venderé.

Me gusta que al caer la tarde
me encuentre a alguien que me aguarde.
No quiero reyes ni riquezas,
tan solo espero que me quieran...
Mi alma yo jamás la venderé...
Mi alma yo jamás la venderé.

Y, hermanitos y hermanitas, desde ahí, volver a Dios...